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ADMINISTRACIÓN DE RIESGOS

ADMINISTRACIÓN DE RIESGOS Los fundamentos científicos de un ejercicio cotidiano.

A diario, tomamos decisiones que nos enfrentan a diferentes “riesgos”. En cada una de ellas, con mayor o menor conciencia, efectuamos un análisis intuitivo. Por ejemplo, cuando decidimos una salida, seleccionamos el destino, el horario, un medio de transporte y un trayecto; probablemente, haciendo foco en la congestión del tránsito; tal vez, en la prevención de accidentes o en evitar zonas peligrosas y en que el lugar escogido cuente con seguridad; o, quizás, en todo ello y algo más. Otro claro ejemplo, esta vez enfocado en la economía familiar, es la elección del seguro de un automóvil; según este nuevo análisis, se optará por una Compañía y por una cobertura que podrá ser, hacia terceros o una completa y hasta sin franquicias; y si se detuvo a evaluar los riesgos meteorológicos actuales, es probable que añada daños por granizo.
Este proceso de análisis o de administración de los riesgos tiene cuatro alternativas posibles:

1. Minimizarlos
Desde las actitudes personales de prevención, como las del primer ejemplo; pasando por el cerramiento adecuado del hogar, de la instalación de una alarma monitoreada y su cartelería disuasiva; hasta la contratación de un servicio de vigilancia en el consorcio o empresa, son las acciones tendientes a disminuir los riesgos.

2. Trasladarlos
El ejemplo del seguro del automóvil, es el más ilustrativo. Concretamente, es la aseguradora quien asume el riesgo como contraprestación de un canon medido que estoy dispuesto a pagar.

3. Eliminarlos
Simplemente, ¿respóndase si realmente es necesario?. Si la respuesta es NO, o existen otras alternativas (la motocicleta o un automóvil), los habrá eliminado.

4. Asumirlos
Cuando no exista alternativa; cuando el costo supere ampliamente al beneficio o cuando se trate de un riesgo menor. Por ejemplo un autoseguro.
 
Hasta aquí, hemos definido que hacer con los riesgos; pero ¿cuáles son los criterios de evaluación?. El método Mossler, define seis:

1. Criterio de función
Analiza las consecuencias negativas o daños que pueden alterar, de forma diferente, las actividades desarrolladas en el lugar que se evalúe.

2. Criterio de situación
Analiza si los bienes pueden ser sustituidos. Obviamente, tratándose de vidas la calificación será máxima.

3. Criterio de profundidad
Analiza la perturbación y efectos psicológicos que el riesgo produciría y sus efectos en la imagen, de un individuo, de una empresa, de una nación, etc.

4. Criterio de extensión
Analiza los daños, según su amplitud o extensión, en base a un alcance. Pueden ser locales, provinciales, nacionales o incluso internacionales, en caso de un derrame de petróleo, por ejemplo.

5. Criterio de agresión
Analiza la probabilidad de que el riesgo se manifieste. ¿Qué tan probables es que ocurra?.

6. Criterio de vulnerabilidad
      Analiza la probabilidad de que se produzcan daños, en caso de que ocurra.

El Método se complementa con una serie de cálculos que arrojan un resultado cuantitativo. Simplificando al extremo, podemos afirmar que un cataclismo con consecuencias devastadoras, es un riesgo mediano o hasta bajo, toda vez que la probabilidad de ocurrencia tienda a cero. 
Este proceso es el que aplicamos en cada uno de nuestro Clientes; no una, sino cada vez que ocurra o preveamos un cambio de condiciones, edilicias, tecnológicas, en las funciones, etc.

Jorge D. Jordá
Director
Planeamiento y Comercialización